Consentimiento informado

Cuando se decide realizar un procedimiento quirúrgico, el neurocirujano informa al paciente de manera detallada sobre la naturaleza de la enfermedad que padece, los motivos que justifican la indicación quirúrgica, en qué consiste la intervención propuesta, qué objetivos persigue y qué beneficios pueden esperarse de su realización.

Asimismo, se explica cómo será el postoperatorio previsto, cuáles son las posibles complicaciones, con qué probabilidad pueden presentarse y qué medidas existen para tratarlas, así como las secuelas que podrían derivarse de la intervención. Del mismo modo, si el paciente decide rechazar la indicación quirúrgica, la información incluye las consecuencias previsibles de no realizar el tratamiento y las alternativas terapéuticas no quirúrgicas, si las hubiera.

Neurocirujano durante una consulta explicando el procedimiento y el consentimiento informado
El consentimiento informado es un proceso de diálogo en el que el paciente recibe toda la información necesaria para tomar una decisión consciente. Foto de National Cancer Institute

Para facilitar la comprensión, el neurocirujano puede apoyarse en dibujos, esquemas o imágenes explicativas. El objetivo final del consentimiento informado es que el paciente comprenda adecuadamente su enfermedad, la indicación quirúrgica, la técnica propuesta, los beneficios esperados, los riesgos asociados, las alternativas disponibles y las consecuencias de no tratarse.

Toda esta información queda reflejada por escrito en el documento de consentimiento informado. Habitualmente se trata de un texto compuesto por varios folios en los que se recoge de forma detallada todo lo expuesto durante la consulta. En dicho documento constan la fecha, los datos del paciente, el nombre del neurocirujano y su número de colegiado.

El consentimiento informado incluye también la autorización del paciente para que, en caso de que surjan complicaciones intraoperatorias no previstas, se adopten las medidas necesarias dentro del quirófano en beneficio de su salud. Asimismo, el paciente autoriza que las muestras biológicas o imágenes obtenidas durante la intervención puedan utilizarse exclusivamente con fines terapéuticos, de investigación, divulgación o formación médica, garantizando siempre su anonimato.

El hecho de que el paciente otorgue su consentimiento, tanto verbal como escrito, no exime al neurocirujano de ejecutar el procedimiento con la máxima formación, rigor, cuidado y medios disponibles. El consentimiento informado no es una autorización para asumir riesgos innecesarios, sino la aceptación por parte del paciente de que el neurocirujano aplique la técnica quirúrgica con la mayor diligencia y pericia posibles.

En aquellas situaciones en las que el neurocirujano considera que la intervención ofrece un beneficio claro para el paciente y que las alternativas pueden resultar perjudiciales, pero el paciente, tras haber recibido toda la información, decide no otorgar su consentimiento, puede solicitarse la firma de la denegación o revocación del consentimiento, dejando constancia escrita de dicha decisión.

Tanto el paciente como el neurocirujano, o la institución en la que este ejerce, conservan una copia del consentimiento informado.

En ocasiones, el estado neurológico del paciente puede impedirle comprender adecuadamente la información o expresar de forma válida su consentimiento o rechazo. Esto puede ocurrir cuando existen alteraciones de la consciencia o de las capacidades cognitivas. En estos casos, la información se facilita a los familiares o representantes legales, quienes, siempre que actúen en el interés del paciente, serán los encargados de otorgar o denegar el consentimiento, también por escrito.

Existen situaciones en las que está en peligro la vida del paciente y se requieren actuaciones quirúrgicas urgentes que, aunque puedan salvarla, conllevan un alto riesgo de secuelas graves y limitaciones para la vida cotidiana. En estos contextos, el paciente suele encontrarse en coma y no puede expresar su voluntad. Antes de consultar a los familiares, es preceptivo revisar el Registro de Voluntades Anticipadas, en caso de que el paciente haya dejado constancia de sus preferencias respecto a los cuidados y tratamientos sanitarios que desea recibir en circunstancias como estas, actuando siempre conforme a dicha voluntad.


Para saber más: Consentimientos informados en Neurocirugía – Servicio Andaluz de Salud

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