¿Qué es un tumor cerebral?
Un tumor cerebral es una masa de tejido anormal que se desarrolla en el cerebro y cuyo tamaño puede variar desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros, con un comportamiento de crecimiento variable. Debido a la rigidez del cráneo, que no permite su expansión, la presencia de un tumor genera compresión del tejido cerebral, lo que puede provocar irritación y alteraciones en la función neurológica.
Los tumores cerebrales se clasifican en benignos o malignos, y según su origen pueden ser:
- Tumores primarios, cuando se originan en el propio cerebro.
- Tumores metastásicos, cuando proceden de otros órganos del cuerpo.
Los tumores benignos suelen presentar un crecimiento lento, están bien delimitados y comprimen el cerebro sin invadirlo. En cambio, los tumores malignos se caracterizan por un crecimiento más rápido, bordes mal definidos, infiltración del tejido cerebral y una mayor tendencia a producir inflamación desde fases tempranas.

Síntomas de un Tumor Cerebral
Los síntomas de un tumor cerebral dependen de su tamaño, localización y del grado de inflamación asociado. Entre los más frecuentes se incluyen:
- Cefalea persistente
- Náuseas y vómitos
- Mareos
- Debilidad en extremidades superiores o inferiores
- Desorientación
- Dificultades en el lenguaje, tanto en la comprensión como en la expresión
- Cambios en el comportamiento habitual
Estos síntomas se producen como consecuencia de la compresión de áreas cerebrales específicas o de la inflamación del tejido cerebral circundante. En algunos casos, la irritación neuronal puede manifestarse mediante crisis epilépticas o convulsiones, que constituyen una forma frecuente de debut clínico.
La aparición de estos síntomas, especialmente cuando son progresivos o de nueva aparición, requiere una valoración neurológica especializada.

La cefalea intensa que dificulta el descanso puede ser síntoma de un tumor cerebral.
Diagnóstico del Tumor Cerebral
El diagnóstico de un tumor cerebral comienza con una evaluación neurológica completa, que incluye la valoración de la fuerza muscular, la sensibilidad, el nivel de orientación y la atención del paciente.
Posteriormente, los estudios de imagen cerebral son fundamentales. Entre ellos destacan:
Tomografía axial computarizada (TAC): prueba rápida y ampliamente disponible, útil para una primera valoración.
Resonancia magnética (RM) cerebral: técnica clave en el estudio de los tumores cerebrales, ya que proporciona imágenes anatómicas detalladas y permite analizar la relación del tumor con estructuras cerebrales críticas como circunvoluciones, surcos, cisternas, arterias, venas y nervios intracraneales.


El estudio mediante resonancia magnética incluye distintas secuencias, con y sin contraste intravenoso, para evaluar el comportamiento de la lesión. En casos seleccionados, puede complementarse con técnicas avanzadas como:
- Tractografía, para identificar las vías y tractos cerebrales en relación con el tumor.
- Angiografía por resonancia, que permite una reconstrucción tridimensional del árbol vascular.
- Resonancia magnética funcional, que muestra las áreas cerebrales activas durante tareas específicas y su proximidad a la lesión.

Tipos más frecuentes de tumores cerebrales
Existen diferentes tipos de tumores cerebrales, cuya clasificación depende de su origen, comportamiento biológico, localización y grado de agresividad. A continuación se describen los tumores cerebrales más frecuentes y sus principales características.
Los gliomas son tumores primarios del cerebro y constituyen uno de los grupos más frecuentes y complejos de tumores cerebrales. Engloban un amplio espectro de entidades que se clasifican según su densidad celular, características morfológicas, velocidad de proliferación y perfil molecular.
La clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS 2021) integra los hallazgos histológicos con marcadores moleculares específicos, como IDH, 1p/19q, H3, ATRX o TP53, lo que permite una caracterización más precisa del tumor y un mejor enfoque terapéutico.
Los principales tipos de gliomas son:
- Astrocitoma
- Oligodendroglioma
- Glioblastoma
El pronóstico, tanto en términos de recidiva como de supervivencia, varía significativamente en función del tipo concreto de glioma y de su grado de agresividad.
El tratamiento quirúrgico de los gliomas requiere acceder al interior del cerebro mediante técnicas microquirúrgicas. En el caso del glioblastoma, la variante más agresiva, es fundamental lograr una resección superior al 90 % del volumen tumoral para obtener beneficio terapéutico, siendo imprescindible complementar el tratamiento con radioterapia y quimioterapia postoperatorias.

Los meningiomas son tumores que se originan en las meninges, las membranas que recubren y protegen el cerebro, y no en el propio tejido cerebral. Su clasificación se basa en sus características celulares y, según la OMS 2021, se dividen en tres grados:
- Grado I (benignos): los más frecuentes, incluyendo subtipos como meningoteliales, psamomatosos, fibrosos, microquísticos, transicionales, metaplásicos o secretores.
- Grado II (atípicos): mayor riesgo de recurrencia, incluyendo variantes atípica, clear cell y chordoide.
- Grado III (anaplásicos o malignos): formas menos frecuentes pero más agresivas, como los meningiomas anaplásicos, papilares y rhabdoides.
Los meningiomas pequeños y asintomáticos pueden no requerir cirugía inmediata y ser controlados mediante seguimiento radiológico. Sin embargo, cuando alcanzan un tamaño significativo o producen compresión, irritación o inflamación cerebral, la resección quirúrgica se convierte en el tratamiento indicado.
En los casos localizados en la base del cráneo, la cirugía exige técnicas microquirúrgicas avanzadas. Tras la intervención, se realiza un seguimiento periódico con resonancia magnética para descartar recidivas, especialmente en los meningiomas atípicos, que presentan mayor riesgo de reaparición.

Los neurinomas intracraneales son tumores que se originan en los pares craneales, los nervios responsables de funciones sensoriales y motoras fundamentales, como la visión, el olfato, la audición, el equilibrio o la deglución.
La localización más frecuente es el nervio estatoacústico (neurinoma del acústico), aunque también pueden afectar a otros nervios craneales, como el vago, el hipogloso o el glosofaríngeo.
Debido a su frecuente localización en la base del cráneo, el tratamiento quirúrgico de estos tumores requiere abordajes altamente especializados y el uso de técnicas microquirúrgicas precisas para preservar la función neurológica.
Los tumores de la base del cráneo se definen por su localización en esta región anatómica compleja, que incluye estructuras como el techo orbitario, el etmoides, el esfenoides, la fosa temporal, la hipófisis, el peñasco, el agujero magno y el ángulo pontocerebeloso.
En la mayoría de los casos, estos tumores son de naturaleza benigna, siendo los meningiomas y neurinomas las entidades más frecuentes.
Su manejo quirúrgico es especialmente complejo y requiere neurocirujanos con amplia experiencia, así como un profundo conocimiento de las técnicas microquirúrgicas y vasculares, con el objetivo de lograr una extirpación segura preservando las estructuras neurológicas y vasculares críticas.

Tratamiento de los tumores cerebrales
El tratamiento de los tumores cerebrales se individualiza en función de distintos factores, como el tipo de tumor, su localización, tamaño, comportamiento biológico y la situación clínica del paciente.
1. Seguimiento y control radiológico
Algunos tumores cerebrales, por sus características o localización, no requieren tratamiento inmediato. En estos casos, se opta por un seguimiento periódico mediante pruebas de imagen, con el objetivo de vigilar su evolución y detectar posibles cambios.
2. Radioterapia y radiocirugía
En determinadas lesiones, especialmente tumores pequeños o profundos, el equipo multidisciplinar puede indicar radioterapia o radiocirugía como tratamiento principal o complementario. Estas técnicas permiten actuar sobre el tumor sin necesidad de cirugía abierta, preservando el tejido cerebral circundante.
3. Tratamiento quirúrgico
Cuando la cirugía de tumores cerebrales es considerada la mejor opción terapéutica, el objetivo es lograr la máxima resección posible con seguridad. Para ello, es fundamental:
- Una planificación preoperatoria minuciosa, basada en estudios de imagen avanzados.
- La selección adecuada de la vía de abordaje, que permita una exposición óptima del tumor.
- La preservación del tejido cerebral sano, así como de las estructuras vasculares y los pares craneales.
La intervención se realiza mediante técnicas microquirúrgicas, con el uso de microscopio quirúrgico e instrumental de alta precisión, lo que permite una visión ampliada, una disección cuidadosa y una extracción segura del tumor, minimizando el riesgo de nuevas secuelas neurológicas y favoreciendo la mejoría clínica del paciente.

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4. Resección parcial o biopsia
En algunos casos, la localización o extensión del tumor impide una resección completa sin provocar déficits neurológicos significativos que afecten a la calidad de vida y autonomía del paciente. En estas situaciones, se realiza:
- Una resección parcial, o
- Una biopsia, con el fin de obtener un diagnóstico histopatológico preciso.
5. Tratamientos adyuvantes
Una vez confirmado el diagnóstico histológico, y tanto si la resección ha sido completa como parcial, puede ser necesario iniciar tratamientos adyuvantes, como:
- Quimioterapia
- Radioterapia
Estos tratamientos se indican de forma individualizada y bajo la coordinación del oncólogo responsable.
