El éxito del acto quirúrgico no depende únicamente del neurocirujano, sino que es el resultado de la colaboración coordinada de todos los profesionales que constituyen el equipo quirúrgico.
En cuanto a la indumentaria, todos los miembros del equipo deben portar calzado específico, pijama quirúrgico, gorro que cubra completamente el cabello y mascarilla. Aquellos profesionales que mantienen contacto directo con el campo quirúrgico deben, además, realizar un lavado exhaustivo de manos y antebrazos, vestir bata estéril y portar guantes estériles.
A continuación, se describen los distintos integrantes del equipo y sus funciones.

El neurocirujano
El neurocirujano es el profesional que realiza la indicación quirúrgica tras la entrevista clínica con el paciente, la exploración neurológica y la valoración de las pruebas complementarias. Una vez explicada la técnica, así como sus riesgos y beneficios, el paciente otorga de forma previa su consentimiento informado.
La cirugía se planifica utilizando estudios de imagen, software de reconstrucción y sistemas de neuronavegación. En casos más específicos, el neurocirujano consulta literatura científica especializada que describe aspectos técnicos concretos del procedimiento. Asimismo, prevé el instrumental necesario, los implantes y el material fungible que se utilizarán durante la intervención.
Finalmente, realiza una estimación del postoperatorio y de la unidad a la que será trasladado el paciente tras la cirugía. Durante la intervención es el ejecutor principal y toma las decisiones en función de los hallazgos intraoperatorios, siempre asistido por el resto del equipo.

El ayudante
El ayudante es otro neurocirujano que colabora activamente durante la intervención. En los centros públicos, con frecuencia esta función es desempeñada por un médico residente de la especialidad.
Su labor consiste en facilitar la exposición del campo quirúrgico y asistir técnicamente al neurocirujano principal durante todas las fases de la cirugía, contribuyendo a la seguridad y fluidez del procedimiento.

Enfermera instrumentista
La enfermera instrumentista es un miembro esencial del equipo quirúrgico. Conoce en profundidad todo el instrumental necesario para la intervención y se encarga de mantenerlo en perfecto estado entre una cirugía y otra. Realiza la reposición del material y verifica su correcta esterilización.
Antes de la entrada del paciente en quirófano, confirma su identidad y la patología por la que va a ser intervenido, supervisando aspectos como el ayuno y la higiene. Desde el inicio de la cirugía porta atuendo estéril y organiza el instrumental de forma ordenada en una o varias mesas quirúrgicas. Asimismo, se encarga de revestir el microscopio quirúrgico con funda estéril que permita su manipulación segura.
Durante la intervención, suministra a los neurocirujanos el material que solicitan, evitando que tengan que apartar la atención del campo quirúrgico.
Tras la cirugía, ordena el instrumental en sus correspondientes cajas, asegurándose de que quede listo para su envío al departamento de esterilización.

Enfermera circulante
La enfermera circulante presta apoyo a la instrumentista suministrando instrumental, material fungible o implantes que no se encuentran inicialmente en la mesa quirúrgica, manteniéndolos en su envoltorio estéril hasta el momento de su uso.
También realiza ajustes en los dispositivos utilizados durante la cirugía, como la intensidad de la coagulación o la velocidad de los motores quirúrgicos. Cuando no hay otra enfermera destinada a ello, colabora con el anestesista suministrando medicación y vigilando las perfusiones y constantes del paciente.
Antes del inicio de la intervención participa en tareas de preparación como el sondaje vesical, la canalización de vías venosas y el posicionamiento seguro del paciente. En cirugías de larga duración es habitual que instrumentista y circulante se alternen para garantizar un rendimiento óptimo.
Anestesista
El anestesista es un médico especialista en Anestesiología y Reanimación cuya labor comienza antes de la entrada del paciente en quirófano. Valora su estado médico general y determina si es apto para el procedimiento quirúrgico, instaurando las medidas necesarias para garantizar la seguridad anestésica.
En la mayoría de las intervenciones neuroquirúrgicas se emplea anestesia general, lo que requiere intubación orotraqueal y conexión a un respirador. En procedimientos de menor envergadura no es necesaria la pérdida de consciencia, pero sí se adoptan medidas para evitar el dolor.
Durante toda la cirugía, el anestesista monitoriza de forma continua constantes como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la oxigenación, los niveles de dióxido de carbono, la hemoglobina, el equilibrio ácido-base y la diuresis, entre otros parámetros.
Existe una interacción constante entre anestesista y neurocirujano, ya que determinadas fases de la intervención pueden requerir ajustes específicos, como modificar la presión arterial o regular el flujo sanguíneo cerebral.
Al finalizar la cirugía, el anestesista retira progresivamente la sedación y supervisa la recuperación del paciente antes de su salida del quirófano.

Auxiliar de enfermería
El auxiliar de enfermería asiste a las enfermeras en todas las tareas que requieren apoyo. Habitualmente se encuentra en una sala anexa al quirófano con comunicación directa. Antes de la cirugía se encarga de la reposicion del material y fungible, asegurando que el quirófano disponga de todo el equipamiento necesario.
Tras colocar al paciente en la mesa quirúrgica, vela por su higiene y acondiciona la cama en la que será trasladado posteriormente. Durante la intervención suministra material adicional almacenado en las áreas anexas.
Al finalizar la cirugía, colabora en la limpieza e higienización del instrumental, que es supervisado por enfermería antes de su envío al departamento de esterilización.
Celador
El celador es el responsable del traslado del paciente al quirófano y de informar a los familiares sobre los tiempos de espera y el momento en que recibirán información médica.
Dentro del quirófano, ayuda a posicionar al paciente siguiendo las indicaciones del neurocirujano, utilizando soportes y elementos almohadillados que garantizan una posición segura e inmóvil durante la cirugía.
Tras la intervención, realiza la transferencia del paciente desde la mesa quirúrgica a su cama y lo traslada a la sala de recuperación o a la unidad de cuidados intensivos, según corresponda.
El éxito de una intervención neuroquirúrgica es el resultado del trabajo coordinado de todo el equipo en quirófano.
